Como resultado de una serie de investigaciones realizadas en las dos últimas décadas, algunas publicadas, y de casi sesenta años de experiencia en la cátedra; a partir de dichas actividades nació una nueva disciplina categorizada como Nomología.
Tras haberse recopilado y estudiado todas las normas constitucionales de México y de Jalisco, el estudio arrojó que dichas Normas Rectoras cuentan con más de 900 reformas de 1917 a la fecha, incluyendo fe de erratas, aclaraciones y artículos transitorios y asimismo se realizó un estudio de más de 200 constitucionales que se han aplicado en nuestro planeta.
Por lo anterior, se concluye que es necesaria una Norma Rectora para México, los argumentos se expresan a continuación de manera sintética, en los siguientes aspectos: históricos, políticos, económicos, religiosos, culturales, sociales y jurídicos:
HISTÓRICOS: Nuestro pueblo siempre ha estado dividido, enfrentado, fragmentado y en constantes rivalidades que nos han perjudicado, por ejemplo, en el siglo XIX, casi todo fue de constantes guerras entre nosotros y sufrimos invasiones del extranjero.
POLÍTICAS: Derivado de lo anterior, hemos tenido diferentes Normas Rectoras y formas de Gobierno, producto de imposiciones de quienes han detentado el poder, así, hemos transitado de Monarquías a Imperios, uno mexicano y otro europeo; de repúblicas centralistas y dictaduras a repúblicas federalistas, lo cual deja muy en claro que no hemos logrado consolidar una clase política en torno a un proyecto común.
ECONÓMICAS: Somos un pueblo desorganizado en lo político y en lo económico; no contamos con empresarios cuyos intereses sean los de México, cuando podemos hacer recursos que tenemos, al trabajo y al talento de los mexicanos, podemos vivir en muy buenas condiciones sin que tengan que emigrar nuestros hermanos al extranjero. Un pueblo pobre es presa fácil de las hegemonías.
RELIGIOSAS: La religión debe ser un medio de perfección y de amor o amistad entre nosotros, no un pretexto para matarnos o dividirnos, entonces, las diferencias religiosas no deben existir ni impedir que avancemos en un proyecto común donde exista la tolerancia y la pluriversidad.
CULTURALES: Los mexicanos no tenemos conciencia colectiva ni identidad como mexicanos, sólo tenemos, y no todos, ciertos rasgos o elementos de un Estado, pero no hemos desarrollado procesos sociales de integración en todos los sentidos de nuestra raza mestiza y de las demás razas autóctonas y de todos los que aquí vivimos, a través de los cuales nos apoderamos de México, de nuestra historia, de nuestro país y tengamos un sentido de pertenencia.
Lo anterior lo demostramos con más de 12 mil encuestas aplicadas por alumnos de la Universidad de Guadalajara, cuyos resultados nos arrojaron que los mexicanos no conocemos la Constitución, por tanto, no la aplicamos y existe la conciencia colectiva de la necesidad de cambiarla.
JURÍDICAS: Los grandes pensadores y los paradigmas de cómo se debe realizar una Constitución, en México nunca han sido aplicados. Por ejemplo, Aristóteles, señaló que el derecho es una convención y que en la elaboración de una Constitución deben participar todas las clases sociales; Montesquieu, expresó que para elaborar el derecho se deben tomar en cuenta hasta las condiciones del clima; Lassalle, siguiendo a Aristóteles, nos muestra que si una Constitución no se realiza tomando en consideración los poderes de hecho, será una Constitución de papel; todo esto, también lo dijo, hace más de 150 años el gran Mariano Otero, que es necesario tener una clase dirigente y unirnos en torno a un proyecto común.
Así, es claro que en México no hemos tenido Normas Rectoras conforme a dichos paradigmas, por tanto, no hemos elaborado una Constitución. La ley o la Norma Rectora es la expresión de la voluntad del pueblo, que en el caso de México, nunca ha participado en la formación y en las reformas de nuestra Constitución.
SOCIALES: Los mexicanos no somos un pueblo unido, la buena fe no existe, sentimos que las normas jurídicas nos han sido impuestas y no siempre las acatamos. Sin embargo, somos seres muy inteligentes, que conformamos parte de la raza del planeta; por ello, necesitamos hermanarnos en torno a un proyecto de destino común.
José de Jesús Covarrubias Dueñas / magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.